domingo, 17 de abril de 2011

PROCESIONARIAS













Mirando al mar todo parece insignificante. Aunque no puedo dejar de pensar en cuánto tardarán en llegar aquí las aguas tóxicas. Cuándo saldrá el primer pez espada con cuatro ojos y dedos de pie en las aletas. Porque ¿quién le pone puertas al mar?
Justo antes de salir por patas de esa agobiante ciudad en la que habito, se había montado un pollo alrededor de las procesiones de Semana Santa. Debo decir que he ido a un colegio de monjas, como la mayoría de los baby boom de familia media de bien sin antecedentes de izquierdas. En casa se oía hablar del tío Sastre (en realidad ésa era su profesión, pero nunca me enteré bien de su nombre). Creo que era primo de mi abuela y era rojo. Vamos, de la piel del diablo. Y mi abuela que era muy religiosa, pero de las de verdad, le ayudaba a quemar octavillas en la estufa de casa, para que no le pillaran, una vez terminada la guera. Teniendo en cuenta que mi abuelo era guardia civil y vivían en un cuartel, no deja de tener gracia. Una de las cosas que más siento, es no haber empezado con este blog antes de que mi abuela muriera, porque contaba unas historias de la guerra que ya nunca serán contadas... ¡Siempre tarde!
En fin, que me desvío. Quiero decir que yo soy de esos niños a los que prohibían cantar en semana santa. Todavía recuerdo la música clásica en la radio (¡Dios, parece que hace cien años y en realidad no hace tanto!... ¿o sí?) De todos modos, al que le parezca que hablo del pleistoceno, como todos mis amiguitos treintañeros, que no se hagan los listillos porque en menos de lo que piensan les veo rezando el ángelus en las estaciones del Metro de Madrid justo a mediodía.
Total, que parece ser que han denegado la solicitud de procesión laica de la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores. Y no tengo claro qué pensar libremente respecto a esto, a pesar de tener muy claro que las procesiones son un circo. Que este país se siga considerando mayoritariamente católico cuando el 90% de los católicos van a la iglesia tres veces en su vida y una después de muertos (bautizo, comunión, boda y funeral), es un disparate. Pero a la Iglesia Católica, lo único que le interesa es el censo, lo de la salvación de las almas es algo anecdótico, que queda estupendo en los estatutos de su asociación, y que además algo tendrá que ver en la cuantía de sus subvenciones, porque si no, es incomprensible. Así que no sé si está bien pedir una performance idéntica a la suya. Igual lo que ha fallado ha sido la terminología. A lo mejor los ateos deberíamos hacer batucadas... O, mejor aún, concentrarnos en conseguir que por fin este estado sea laico de verdad.

1 comentario:

  1. Yo también he ido a un colegio de monjas y he sufrido más de una “semana santa” en compañía de monjas, curas, rezos y otras obligaciones impuestas por la religión católica. ¡¡¡¡ Que mal recuerdo me traen!!!!!!!!!
    Vega

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